Neumonía: los descuidos pueden ser fatales

La mayor amenaza en las enfermedades invernales es la neumonía, término general que engloba las infecciones de pulmón, que pueden estar provocadas por diversos microorganismos, como virus, bacterias, hongos y parásitos.
Las neumonías bacterianas pueden atacar a personas de cualquier edad aunque los que corren mayor riesgo son alcohólicos, débiles, pacientes postoperatorios, enfermedades respiratorias o infecciones virales, así como los pacientes con sistemas inmunológicos debilitados.
Se debe tener en cuenta que las bacterias que causan la neumonía están presentes en algunas gargantas sanas y cuando las defensas del cuerpo se debilitan por enfermedad, edad avanzada, mal nutrición, debilidad general o alguna afección del sistema inmunológico, se pueden multiplicar y causar daños graves.
En general, cuando la resistencia de una persona disminuye, las bacterias pueden entrar a los pulmones e inflamar los sacos de aire. El tejido de parte de un lóbulo del pulmón, todo un lóbulo o incluso la mayoría de los cinco lóbulos del pulmón se llenan completamente de líquido (esto se conoce como “consolidación”). La infección se disemina rápidamente por el torrente sanguíneo e invade todo el cuerpo.
La neumonía bacteriana más común es la producida por estreptococos. Hay una vacuna disponible para esta forma de neumonía.
Síntomas
Los síntomas varían, dependiendo de la edad del niño y de la causa de la neumonía. Algunos incluyen fiebre, escalofríos, tos, respiración acelerada, respiración ronca o sibilante (con “pitos”), dificultad respiratoria (del pecho, no de la nariz) que hace que los espacios entre las costillas se retraigan (“tiraje” en términos médicos), vómitos, dolor en el pecho, dolor abdominal, disminución de la actividad, pérdida de apetito (en niños mayores) o disminución de la cantidad de alimento que toman (en lactantes).
También pueden presentar un color azulado o gris de los labios y las uñas (cianosis). Algunas veces los únicos síntomas son fiebre y respiración acelerada. Otras, cuando la neumonía es en la parte inferior de los pulmones, cerca del abdomen, puede que no haya síntomas respiratorios, solamente fiebre y dolor abdominal.
Cuando es bacteriana, el niño infectado suele ponerse enfermo de manera relativamente rápida, comenzando bruscamente la fiebre y la respiración acelerada.
Las neumonías son causadas por virus, tienden a aparecer más gradualmente y a menudo son menos severas que las bacterianas. Las sibilancias o “pitos” son más frecuentes en la neumonía vírica.
Causas de la neumonía
Puede tener más de 30 causas diferentes aunque generalmente son producidas por bacterias, virus, micoplasmas, agentes químicos y otros agentes como el pneumocystis.
Bacterianas
Su comienzo varía de gradual a repentino. En los casos más agudos, el paciente sufre escalofríos agitantes, le rechinan los dientes y puede sufrir dolor agudo en el pecho y tener una tos que produce esputo color herrumbre o verdoso.
El paciente suda profusamente y la frecuencia de la respiración y del pulso aumenta rápidamente. Los labios y las bases de las uñas pueden tener un color azulado a causa de la falta de oxígeno en la sangre. El paciente puede estar confundido o delirante por la fiebre alta.
Virales
Más y más virus están siendo identificados como los causantes de las infecciones respiratorias, y si bien la mayoría de ellos atacan las vías respiratorias superiores, algunos producen neumonía, especialmente en los niños.
La mayoría de estas neumonías no son graves y duran poco tiempo.
No obstante el virus de la gripe puede ser grave y causar la muerte. Invade los pulmones y se multiplica, pero prácticamente no hay señales físicas de que el tejido pulmonar se llene de líquido. Muchas de sus víctimas son personas con enfermedades preexistentes del corazón o de los pulmones, o mujeres embarazadas.
Los síntomas iniciales de las neumonías virales son los mismos que los de la gripe: fiebre, tos seca, dolor de cabeza, dolores musculares y debilidad. En 12 a 36 horas aumenta la falta de aire y la tos empeora, y produce una pequeña cantidad de esputo. La fiebre es elevada y los labios pueden estar azulados.
En los peores casos el paciente tiene una falta de aire extrema y necesita aire con desesperación. Las neumonías virales pueden estar complicadas por una invasión de bacterias, con todos los síntomas clásicos de la neumonía bacteriana.
Micoplasma
Identificados durante la Segunda Guerra Mundial, los micoplasmas son los agentes vivos independientes de menor tamaño que causan enfermedades a los seres humanos. No están clasificados como bacterias ni virus, pero tienen características de ambos.
En general causan una neumonía leve y generalizada. Afecta a personas de cualquier edad, pero es más común en niños de mayor edad y en adultos jóvenes. El índice de muerte es bajo, incluso cuando no se la trata.
El síntoma más evidente es una tos que tiende a ocurrir en ataques violentos, pero que sólo produce una pequeña cantidad de moco blancuzco. La fiebre y los escalofríos son síntomas que ocurren al principio de la enfermedad y algunos pacientes tienen náuseas y vómitos. Los pacientes pueden sentir una profunda debilidad que dura mucho tiempo.
Otros tipos

La neumonía por Pneumocystis carinii (PCP) está causada por un organismo que se ha sugerido que podría ser un hongo. La PCP es la primera señal de enfermedad en muchas personas con SIDA y un 80 por ciento de los enfermos de SIDA (cuatro de cada cinco) la contraen tarde o temprano.
En muchos casos, la PCP es tratable. Puede volver a ocurrir a los pocos meses, pero el tratamiento puede ayudar o a demorar la recaída.
Otras neumonías menos comunes pueden ser bastante graves y están ocurriendo con mayor frecuencia. Varias neumonías especiales están causadas por la aspiración de alimentos, líquidos, gases o polvo, y por hongos. Los cuerpos extraños o las obstrucciones de los bronquios, como un tumor, pueden ayudar a que el paciente contraiga neumonía, si bien no son causas de neumonía.
Las rickettsias (también consideradas como un organismo entre los virus y las bacterias) causan la fiebre manchada de las Montañas Rocosas, la fiebre Q, el tifus y la psitacosis, enfermedades que pueden afectar los pulmones de manera leve o pronunciada. La tuberculosis pulmonar es una infección sumamente grave de los pulmones y, a menos que se la trate a tiempo, puede ser extremadamente peligrosa.
Tratamiento
En los jóvenes y en las personas sanas el tratamiento precoz con antibióticos puede curar las neumonías bacterianas y acelerar la recuperación de la neumonía por micoplasma, así como un cierto porcentaje de los casos de enfermedades producidas por rickettsias.
Todavía no hay ningún tratamiento efectivo para las neumonías virales, que generalmente se curan solas. La mayoría de las personas pueden ser tratadas en su casa.
Después de que la temperatura del paciente vuelve a ser normal, es necesario continuar la medicación conforme a las indicaciones del médico, de lo contrario la neumonía puede volver. Las recaídas pueden ser mucho más graves que el primer ataque.
Además de los antibióticos, los pacientes reciben tratamiento de apoyo: buena alimentación y oxígeno para aumentar el oxígeno en la sangre en los casos en que es necesario. En algunos pacientes puede ser necesaria la medicación para reducir el dolor en el pecho y aliviar la tos violenta.
Las personas jóvenes y vigorosas pueden volver a la vida normal dentro de la semana de haberse recuperado de la neumonía. Pero en el caso de las personas de mediana edad pueden pasar semanas hasta que recuperan su fuerza, vigor y sentido de bienestar habituales. Las personas que se recuperan de la neumonía por micoplasma pueden estar débiles por un período de tiempo prolongado.
¿Sabías que…?
Debido a que la neumonía es una complicación común de la gripe, una buena manera de prevenirla es vacunarse contra la gripe todos los otoños.
También hay una vacuna contra la neumonía neumocócica, un tipo de neumonía bacteriana. Se aplica una sola vez. No es recomendable para las mujeres embarazadas o para los niños menores de dos años.
Las personas que están en mayor riesgo de contraer la neumonía neumocócica aquellas que tienen enfermedades crónicas, como enfermedades de los pulmones o del corazón, trastornos de los riñones, anemia de células falciformes o diabetes, así como los mayores de 65 años.
Debido a que la neumonía a menudo sigue a las enfermedades respiratorias comunes, la medida preventiva más importante es prestar atención a los síntomas de problemas respiratorios que perduren más de unos días.
Los buenos hábitos de salud, la buena alimentación e higiene, el descanso, el ejercicio físico, etc., aumentan la resistencia a todas las enfermedades de las vías respiratorias. También ayudan a promover la recuperación rápida cuando ocurren las enfermedades.
El período de incubación de la neumonía varía, dependiendo del germen que la cause. Algunos períodos de incubación son: virus sincitial respiratorio, 4-6 días, gripe, 18-72 horas.
Los virus y las bacterias que causan neumonía son contagiosos y normalmente se encuentran en las secreciones orales y nasales de las personas infectadas. La enfermedad puede contagiarse por la tos y los estornudos, por los vasos de bebida y utensilios de comida, y por los pañuelos usados.
La administración indiscriminada de antibióticos en los catarros comunes de vías altas, aunque sean febriles no previene la aparición de neumonía. Por el contrario, favorece que se generen resistencias a los antibióticos utilizados para las bacterias que viven en la parte alta de nuestro sistema respiratorio, las cuales son las que causan con más frecuencia las neumonías bacterianas que complican las infecciones víricas.
No debe frenarse la tos artificialmente con medicinas, pues sirve para limpiar las secreciones bronquiales.
Las compresas calientes en el lugar del dolor también pueden ser de ayuda. Controle la temperatura si parece caliente.
Consulte inmediatamente al pediatra si su hijo presenta dificultad respiratoria, con respiración muy acelerada, retraimiento llamativo de los espacios entre las costillas o tiene cianosis (color gris o azulado de los labios y las uñas).
Se debe consumir mucho líquido para ayudar a aflojar las secreciones y sacar la flema.
Los abscesos pulmonares son complicaciones de la neumonía poco frecuentes, pero graves y ocurren cuando se forman cavidades de pus alrededor o dentro del pulmón, y algunas veces pueden requerir drenaje quirúrgico.
Es posible que los bebés con neumonía no presenten tos y se debe llamar al médico si hace ruidos roncos o si el área debajo de la caja toráxica se está retrayendo mientras respira.
A veces el único síntoma que presenta un niño con neumonía es la respiración rápida. En ocasiones, cuando la neumonía afecta a la parte inferior de los pulmones, ubicada cerca del abdomen, puede no haber ningún problema respiratorio, pero habrá fiebre y dolor abdominal o vómitos.
Cuando la neumonía es de origen bacteriano, generalmente el niño infectado enferma relativamente deprisa y experimenta una súbita aparición de fiebre alta y respiración inusualmente rápida.
Por lo general, la neumonía no es contagiosa, pero los virus que infectan las vías respiratorias altas y que pueden provocar una neumonía sí lo son, de modo que lo mejor que usted puede hacer es mantener a su hijo alejado de las personas que tengan una infección de las vías respiratorias altas.













